sábado, 6 de junio de 2009

Vivir fuera de Cuba

Un amigo me hace llegar de rebote un simpático texto titulado Vivir fuera de Cuba no es jamón. Obviando la calidad del lenguaje, los giros del habla popular ya evidentes desde el titulo, y cualquier otra precariedad debo reconocer que disfrute de su lectura. El que vive la experiencia que aquí se aborda no puede evitar sonreír ante estos pasajes, tan familiares a su experiencia personal. Tampoco es evitable el dialogar con aquellos fragmentos que se apartan de nuestra experiencia.
Debo reconocer que tras el tono humorístico funciona una ironía que toca zonas sensibles en el ser del emigrado. Pero la que mas me hizo pensar fue la ultima "etapa", como el llama a los estados emocionales por los que transcurre quien deja detrás su país de origen y se enfrenta a una realidad/cultura/modo de vida/sistema... diferente. Aquí lo cito, aunque sin poder incluir el nombre del autor original del texto:

"Y así pasa el tiempo y llega finalmente la esperada primera visita a Cuba después de haberte ido echando pestes del terruño. ¡Qué desilusión entonces! Toda vez allá, te percatas de que ya no eres de allí, de que ya no tienes puntos comunes con tu pueblo, que su realidad no es la tuya, de que la Cuba de tus sueños se esfumó; no conoces al grupo cubano de moda, no sabes a donde va la ruta 222, ni qué novela están poniendo en TV o a qué hora comienzan los cines. La Habana te resulta ajena y, a pesar de lo dicho anteriormente, te sientes más a gusto en Miami o Nueva York ... ¿Qué pasó con tu idealizada patria?
Al segundo día de estar en Cuba, a pesar de la alegría de ver a tu familia y de compartir con amigos de toda una vida, quisieras volver a casa, aquí, a tu país imperfecto. ¿Qué pasó con la añoranza de la patria caribeña? Pues sucede que entonces echas de menos al pragmatismo y eficiencia de los anglosajones. En realidad, ya no perteneces a ningún lugar. Como dice la canción: "No eres ni de aquí ni de allá", pero eres de aquí, no de allá. Ya eres un “cubanoamericano”, una carrera muy larga, a la que se llega por diferentes caminos...
Al regreso, en el aeropuerto José Martí, esta vez no te harán tantas preguntas como cuando te fuiste definitivamente de allá. Las preguntas te las harás tú... En fin, toma tiempo y muchas lágrimas entender cuál es tu verdadero lugar en el mundo, pero el regreso a la isla te llena de contradicciones y te indica irremediablemente te indica que ya no hay marcha atrás, el resto es espejismo…"
Me gustaría detenerme en algunos conceptos que giran alrededor de esa relación de pertenencia o no al "terruño"; pero antes valdría la pena saber que piensan ustedes de lo dicho, para que esto sea de verdad un dialogo, y no un monologo estéril de alguien que como el amigo anónimo del texto, no vive en el lugar donde nació.